"Los paisajes del nuevo
Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama"
a cargo de José Arias Martínez, escritor y profesor de literatura española.
21 de junio . 19,30 h.
"De
todos los parajes de la Comunidad de Madrid la Sierra de Guadarrama es
el más definido desde el punto de vista geográfico. La ancha franja que
ocupa se extiende desde el suroeste hacia el nordeste, llegando alcanzar
su mayor altitud en el pico de Peñalara (2430 m), el punto más elevado
de la región. La diferencia de altitud entre esta cumbre serrana y la
depresión del Tajo, que determina el límite territorial de dicha
comunidad por el sur, es de unos dos mil metros, un gran desnivel si se
tiene en cuenta que la distancia que hay entre ambas es pequeña. Este
acusado perfil configura aspectos muy importantes, como el clima, el
suelo, los pisos de vegetación, los cursos fluviales -que forman
gargantas de gran valor paisajístico, como la que excava el río
Guadarrama en la presa de El Gasco, muy cerca de Galapagar y
Torrelodones- y otros. Sin olvidar que esta montaña se proyecta también
hacia el norte, pues ocupa territorios segovianos y abulenses, ya en
Castilla-León.
Si nuestra región en su conjunto constituye un rico y variado mosaico
paisajístico, el Guadarrama posee una valiosa gama de parajes de
acentuada personalidad que sorprenden enormemente por su singularidad y
por su buen estado
de conservación, pese a su proximidad a la capital y a su periferia,
con su numerosísima población humana. Piénsese, por poner un caso, en la
existencia del magnífico circo glaciar de Peñalara.... "casi a las "afueras" de una conurbación de más de seis millones de habitantes.....".....
Esta presión, notable en el espacio y en el tiempo, no ha dejado de
crecer en los últimos años. Precisamente el jueves día 13 de junio, el
Congreso de los Diputados aprobaba, después de casi cien años de
repetidas tentativas el "Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama",
que afecta tanto a la vertiente castellano-leonesa como madrileña.
Pero la Sierra, que es una montaña isla, o
"inselberg", oasis en medio de la meseta, además de sus caracteres
geomorfológicos propios, detenta unas notables calidades estéticas que
no han pasado desapercibidas para generaciones enteras de escritores y
pintores de primera fila. Ellos vieron y siguen viendo allí un
inagotable manantial de inspiración. Desde el Arcipreste de Hita, allá
por el siglo XIV hasta nuestros días, son incesantes las menciones que
recibe en la lírica y en la prosa, habiendo también algunas ciertamente
relevantes de autores foráneos, mientras que su paso por los lienzos de
pintores como Velázquez o Aureliano de Beruete -por citar tan solo dos
ejemplos- la incorpora a las escuelas pictóricas más destacadas de
nuestro país. Los "montes azules" que cantara Machado se identifican ya
desde el siglo XIX con esta sierra, culta e ilustrada por antonomasia,
que nos han legado artistas y científicos, junto a los excursionistas
pioneros que se aventuraron en su
exploración y sus habitantes.
La reciente declaración del
Parque Nacional nos habla, pues, además de su valor, de la necesidad de
su conservación. En cierto sentido, y después de tantos años
transcurridos desde las primeras iniciativas conservacionistas, es de
nuevo una "vuelta" al Guadarrama que recuerda las palabras del ilustre
profesor Eduardo Martínez de Pisón: "Son paisajes de volver, no de
pasar".